Laura, Bolivia, 29 años

Tenía 20 años, terminando el invierno lo sospechaba. Fui a un laboratorio y me hice una prueba de sangre, también pedí la del SIDA por lo que tuve que esperar al día siguiente para recoger los resultados. Fui con mi ex, fui a recogerlo a su casa para ir al laboratorio.

Cuando me dieron los resultados fue un gran shock: SIDA negativo, embarazo positivo. Me puse a llorar, fuimos a mi casa, nos quedamos en el garaje, pasaban tantas cosas por mi cabeza, supongo que en él también. Cuando pude hablar me dijo que era mi decisión, que él pensaba que no era un buen momento, pero al final era mi decisión, le dije que no lo podía tener, sentí su alivio.

No quería, quería terminar la carrera, me faltaban 2 años, no quería un hijo con él, no quería ser parte de su familia, ni tenerlo en mi vida por el resto de mis años, no estaba lista para ser mamá, no quería ser mamá, con lo machista de la sociedad y lo católico de mi familia, fue difícil, no podía dormir, una semana no dormí.

Mientras tomaba el mate de ruda que no me hacía nada, mi ex entraba en Internet a foros y chats pidiendo ayuda, fuimos a las farmacias buscando pastillas, entrar y preguntar, nunca las encontramos. Mi amiga tiene una tía dueña que trabaja en farmacia, tuve la suerte de encontrarla en un chat, le pregunté por las pastillas y me recomendó un doctor, más seguro.

Al día siguiente me acompaño a hacerme una ecografía, llamó al doctor, quedaron el día, en ese entonces me costó 1500 pesos, un poco más de dos salarios mínimos nacionales, conseguí el dinero.

Ese día no la esperé, entre sola, era un consultorio limpio, decente, en un buen edificio. Me preguntó un par de cosas, me eché, me puso la inyección y empezó. Al principio solo sentí la aguja, nada más, estaba despierta pero no sentía nada, luego empece a sentir un dolor en el vientre bajo, empecé a llorar.

Charlaba con el doctor, le hice bromas, traté de calmarme, le pregunté que cuanto tiempo mas tardaría. Por fin terminó, la inyección seguía haciendo efecto, me sentía drogada, boba, entré al baño, no hice nada, estaba en ayunas, me habló un par de cosas importantes antes de irme, no podía tener relaciones en por lo menos un mes, le pagué, no recuerdo qué más dijo.

Me sentía aliviada, lista para empezar a trabajar con el karma que me esperaba, mi amiga me esperaba afuera, me abrazó, lloré, mi ex llegó en auto, nos llevo a la casa de mi amiga, él se fue, me quedé con ella en su casa toda la tarde, estaba hecha mierda, se lo dije, respondió “cómo esperabas estar”.

Me acompañó a mi casa, me dijo que sería difícil, que continuar no es fácil, le agradecí. No fue fácil, me sentí como mierda mucho tiempo, sólo lo conté a una persona, otra amiga que me dijo que no sienta que no merezco amor por eso. No lo conté ni a mis hermanas, ni a mi madre, familia, mejores amigas. Es algo que pasó, ya pasó.

Luego después de muchos años me quité la culpa, y ahora estoy segura que fue la decisión correcta, estoy viva porque conseguí el dinero, para acceder al servicio correcto.

Todo se dio, cuando aborté estaba de un mes, no soy una asesina, no maté a una persona, no sé porque me pasó a mí, me cuide usé condón, tomaba la pastilla del día después, era precavida, supongo que tenía que pasar, para que yo sea la persona que soy ahora, para aprender, para valorarme, me valí por mi misma. El ex sólo estuvo ahí, pagó casi la mitad, no me acompañó en ese momento ni ese día, no imagina lo que pasé antes, durante y después; no le tengo rencor. Mi amiga me ayudó mucho, fue un ángel para mí, pero todo el resto, el trabajo del pedo mental, lo trabajé sola, y estoy bien.

Espero que el aborto se despenalice en mi país, que ninguna mujer sea criminalizada, ni muera por no tener dinero.