Katia, México, 19 años

Hola, yo algún día me vi como tú, angustiada, con incertidumbre y con miedo.

Tenía 17 años y cursaba la carrera técnica en enfermería, quien en aquel entonces era mi novio y futuro padre del embrión que llevaba en el vientre era un monstruo, pero me sentía sola y le permití toda clase de abuso tanto físico como emocional.

Decidí tenerlo a pesar de que mi mamá casi casi se arrodilló para que abortara, yo pensaba que eso era una aberración, pero al mismo tiempo no era realmente mi pensamiento más concreto, sino que me sentía insegura, temerosa. Pasaron las semanas y ya cuando decidí hacerlo ya vivía con el papá de mi bebé, ya no tenía el apoyo de mi familia y ya no tenía las mismas facilidades de ir y extender la mano para que me dieran dinero a placer.

Pero algo ocurrió, no se si fue la casualidad o el destino que sabia que yo no podía acabar así, y de pronto tuve un aborto espontáneo, me sentí triste ya que en ocasiones pensaba en dar en adopción a ese bebé que naciera para alguien que realmente añorara uno y así retomar el rumbo exitoso que estaba segura que me esperaba.

Sin embargo, poco a poco salí de esa tristeza y caigo en cuenta de que todo ese show, ese teatrito, ese numerito, lo pudimos haber evitado si desde un principio, ambos, como pareja hubiéramos tomado la decisión de haber utilizado un preservativo, como dicen “nos agarró la calentura” y claro, me arrepiento. Se supone que la primera vez es especial, pero yo no lo vi así, sólo sentí dolor.

A pesar de ello salí adelante y actualmente vivo feliz y sin temor. Me tomó un tiempo, pero ahora mi nueva pareja es de lo más lindo y claro que sabe mi historia y me acepta tal y como soy. Lamentablemente contraje VPH de mi ex pareja… aún así mi pareja me acepta, me ama, me cuida.

El mensaje que te quiero dar hoy es el siguiente: ¡No te rindas! Persigue tus sueños, jamás los detengas, si te caes levántate y síguete cayendo las veces que sean necesarias que la vida e eso se trata, de equivocarse pero aprender a no caer en lo mismo! No estás sola, la decisión siempre va a ser tuya y nadie tiene por qué juzgarte. Buen día, te mando un beso y un fortísimo abrazo.