La historia de mi aborto con pastillas

Testimonial sobre el abortoCuando supe que estaba embarazada, también supe que iba a abortar. Hice una cita en la clínica más cercana, pero tuve que esperar hasta la siguiente semana porque ya no tenían espacio. El día llegó finalmente, y tuve que tomar dos autobuses y el metro a la hora pico para llegar a la clínica. Estaba muy ansiosa y preocupada porque los doctores no me recibieran si llegaba tarde.

Durante la consulta, me preguntaron si estaba segura sobre mi decisión. No tenía dudas, yo quería abortar. Tenía aproximadamente cuatro semanas de embarazo, así que la doctora me ofreció dos opciones: esperar otras dos semanas y tener un aborto por aspiración, o tomar pastillas que detendrían el embarazo y crearían una reacción en mi cuerpo muy similar a un aborto espontáneo.

No podía esperar más. Me decidí por el aborto con pastillas. No sólo tendría el aborto antes, también era menos invasivo y mucho más privado. Sabía que no quería esperar quince días más, pasar más tiempo en la clínica, ni tener que viajar por más de una hora para volver a mi casa. Abortar con pastillas era mi opción.

Más tarde ese mismo día, tomé la primera pastilla (mifepristona), después de comer una hamburguesa en un centro comercial. En ese momento, me permití pensar en la posibilidad de ser madre. No tuve que pensarlo por mucho tiempo. Supe, una vez más, que estaba tomando la mejor decisión para mí y que estaba haciendo lo correcto.

El siguiente día, tomé el resto del paquete (4 pastillas de misoprostol) en casa. Entre una y dos horas después, inició el sangrado. Tenía miedo de ver un río de sangre y experimentar un dolor insoportable. Pero para mí, no hubo nada de eso. Se sintió como un periodo muy abundante con cólicos por el primer par de horas y luego fue disminuyendo. Cuando la noche llegó, el sangrado era más parecido a un periodo normal y ya no tenía cólicos. Durante los siguientes días, la sangre fue cada vez menos hasta que desapareció.

No tuve molestia alguna más allá de los cólicos, pero recuerdo haber estado muy asustada. Sabía que el aborto era legal en la Ciudad de México y entendía lo que la doctora me había explicado. No obstante, las imágenes más vívidas que tenía, eran aquellas de abortos inseguros, usadas ampliamente por grupos anti-derechos de las mujeres.

Tenía suficiente información y aún así estuve aterrada durante todo el proceso. A pesar de haber tenido un aborto tranquilo, tuve miedo de que algo pudiera salir mal porque las representaciones pro-vida de un aborto, como algo horroroso y sangriento, estuvieron todo el tiempo en mi mente.

Tuve un aborto con pastillas, y sí, hubo sangre y coágulos, pero sólo un poco más de lo que experimento cada mes cuando tengo mi periodo. No sabía, en ese momento, que un aborto podía ser tan sencillo. Hubiera querido saber que un aborto puede ser un proceso seguro cuando se tiene el medicamento y la información correctos.

La idea de un aborto como un proceso peligroso ha alimentado la idea equivocada de que sólo proveedores de servicios de salud pueden supervisar y realizar este procedimiento. Sin embargo, las pastillas abortivas han sido usadas por mujeres por muchos años, con mínimas complicaciones, porque somos capaces de cuidar de nosotras y abortar en nuestras casas.

Se que el aborto fue la decisión correcta, y ahora se también que el aborto con pastillas fue el mejor procedimiento para mí. Pude tener el proceso en casa, estar sólo con las personas con las que yo quería, tener la comodidad de mi propia cama, y hacerlo en mis propios términos. También me dio un sentido de autonomía al decidir cuándo, dónde y cómo iba ha tener un procedimiento tan personal y privado.

Fui lo bastante afortunada de vivir en un lugar cercano a la Ciudad de México y haber tenido el tiempo y el dinero para viajar para conseguir las pastillas abortivas. La mayoría de mujeres en México y otros países no tienen el mismo privilegio, aunque algunas pueden recurrir a fuentes seguras para conseguir pastillas y tener procesos seguros. Ellas necesitan saber que el aborto con medicamentos puede ser un método muy seguro cuando no pueden acceder a tratamiento médico en sus propias localidades.

El aborto con pastillas se ha convertido en uno de las opciones más seguras en lugares donde el aborto es ilegal, pero el estigma y la criminalización han censurado a muchas mujeres, quienes no pueden compartir sus historias y difundir la eficacia del aborto con medicamentos. Se que cada mujer es diferente, al igual que sus abortos, pero quiero ser una voz para todas las que no han podido decir que el aborto con pastillas es un procedimiento seguro, privado y más fácil de lo esperado, que ha ayudado a muchas mujeres –incluyéndome- a tener la vida que ellas quieren.

Bárbara Hernández, consejera de la organización internacional safe2choose, abortó en 2010. Ella ayuda a mujeres a acceder a información y a aborto seguro con medicamentos todos los días. Quiso compartir su historia con nosotras para que mujeres de diferentes partes del mundo pudieran confiar en su habilidad para tomar decisiones sobre sus propios cuerpos con mínima guía médica.

Para más información, visita www.safe2choose.org o manda un email a help@safe2choose.org