El coste global de los abortos no seguros

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En 2012, alrededor de siete millones de mujeres necesitaron tratamiento médico en los países en desarrollo por complicaciones derivadas de un aborto no seguro. Muchas pidieron ayuda tarde, intentando ocultar la verdadera causa de sus problemas, por miedo a la estigmatización, el rechazo y la marginación. Aunque no quieran dar su nombre, su realidad sale a la luz esta semana gracias a un informe que intenta evaluar el impacto de un problema del que apenas se habla.

“Sabemos que cada año se practican unos 22 millones de abortos no seguros, lo que causa la muerte de al menos 22.000 mujeres [los últimos datos de la OMS elevan los fallecimientos a 50.000 anuales] .Pero nuestro trabajo proporciona más evidencias sobre la cantidad de mujeres que sufren lesiones debidas a un aborto de este tipo. Y las estadísticas sólo representan a una parte del problema, ya que no incluyen a las mujeres que necesitan ayuda, pero no acuden a un centro sanitario”, ha señalado en un comunicado Susheela Singh, investigador del Instituto Guttmacher de Nueva York (EEUU) y principal firmante del informe publicado en BJOG: An International Journal of Obstetrics and Gynaecology.

Para tratar de arrojar un poco de luz sobre este asunto, el equipo de Singh repasó diferentes estudios científicos y las cifras oficiales de 26 países en desarrollo de todo el mundo. Y sus resultados mostraron que, en 2012, en estas naciones una media de 7 de cada 1.000 mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 44 años requirió ayuda médica tras haberse sometido a un aborto sin las condiciones sanitarias mínimas.

Las cifras variaron mucho entre países, con Pakistán a la cabeza de las estadísticas (con tasas de 16,6 por cada 1.000 mujeres) y Brasil en los últimos puestos evaluados (con 2,4 por cada 1.000 mujeres).

Patricia Lledó, especialista en Ginecología de Médicos sin Fronteras (MSF) y con experiencia sobre el terreno en más de siete países, confirma que en los centros de asistencia que esta ONG tiene “es muy habitual recibir mujeres por complicaciones sobre un aborto. No se puede dar una cifra exacta sobre si estos han sido inseguros o no, porque ellas tendrían que admitir haberlo realizado de forma voluntaria y no lo hacen por miedo o el estigma. No obstante, uno se imagina si se ha tratado de un aborto espontáneo o inseguro”, afirma.

Por citar un ejemplo, apunta que en la República Centroafricana la ONG está viendo, en algunos proyectos, hasta 120 complicaciones por abortos al mes y unas cuatro muertes cada nueve meses, “unas cifras muy superiores a las que se podrían esperar por abortos naturales”.

Según explica, las principales complicaciones que se ven tienen que ver con hemorragias fuertes, infecciones genitourinarias que se diseminan y terminan en peritonitis, lesiones en la vagina y el útero por uso de objetos inadecuados e incluso perforaciones en el intestino por introducción e objetos punzantes.

“A largo plazo, lo que vemos son casos de infertilidad y una mayor tasa de embarazos ectópicos, porque el útero ha quedado infectado o dañado. Pero más allá de las secuelas físicas, están las psicológicas, como los cuadros de ansiedad y depresión y también las sociales, porque si la comunidad descubre que ha realizado un aborto o que ha estado embarazada es habitual la estigmatización, el ostracismo o que le impidan casarse”, indica.

Por eso, añade, “la mayoría de las mujeres suelen ser reacias a contarlo, al igual que a buscar ayuda médica. Cuando las vemos suele ser tardíamente y las complicaciones son más graves debido precisamente a la búsqueda tardía de ayuda. Pero ni nosotros preguntamos ni ellas dicen abiertamente que se han sometido a un aborto voluntario”.

Además de una evaluación de las dimensiones del problema, el informe del Instituto Gutterman también ha hecho una estimación del coste económico para los sistemas sanitarios de estas complicaciones, que ha cifrado en unos 232 millones de dólares anuales (210 millones de euros).

Las elevadas cifras de mujeres que necesitan ayuda tras un aborto no seguro exigen atención, señalan los investigadores en la revista científica. Como mínimo, señalan, sería necesario poner en marcha procedimientos de emergencia para la asistencia, educación en métodos anticonceptivos y mejorar el acceso a interrupciones del embarazo seguras. “Reducir los abortos no seguros beneficiaría a la salud de las mujeres y al bienestar de las familias, pero también aportaría ganancias económicas al mejorar la productividad de las mujeres y reducir los costes de los cuidados post-aborto”, concluyen.

Source: http://www.elmundo.es/salud/2015/08/19/55d3826222601d0f318b459c.html