Si bien los términos pueden parecer similares, hablar de aborto espontáneo y aborto provocado es referirse a dos situaciones distintas, en las que sí, en ambas existe una interrupción del embarazo pero cuya principal diferencia se centra en el por qué ocurre esto y cómo se maneja.
Mientras que un aborto espontáneo sucede cuando un embarazo termina sin que la persona haya tomado medidas voluntarias para interrumpirlo, un aborto provocado, también conocido como aborto inducido, ocurre cuando se decide interrumpir un embarazo a través de medicamentos o un procedimiento médico.
Entender esta diferencia vital puede ayudar a interpretar mejor los síntomas, saber qué tipo de atención médica es necesaria y distinguir entre información médica y mitos relacionados con la pérdida o interrupción del embarazo. Todo esto lo explicaremos de forma más detallada a continuación.
¿Cuál es la principal diferencia entre un aborto espontáneo y un aborto provocado?
Como mencionamos anteriormente, la diferencia fundamental es la causa de la interrupción del embarazo.
Un aborto espontáneo es la pérdida de un embarazo que ocurre de manera natural antes de la semana 20 de embarazo. Este tipo de aborto es bastante común, de hecho, aproximadamente 8 de cada 10 pérdidas del embarazo suceden durante las primeras 20 semanas. El Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (RCOG) señala que aproximadamente una de cada cinco personas embarazadas puede experimentar un aborto espontáneo temprano y que, en muchos casos, no se encuentra una causa específica.
Por otro lado, un aborto provocado sucede cuando la persona decide interrumpir un embarazo de manera intencional ya sea utilizando pastillas abortivas o un procedimiento médico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo define como la interrupción voluntaria del embarazo a través de medios farmacológicos o quirúrgicos y, recordemos que cuando se utiliza un método avalado por la OMS, acorde al tipo embarazo y administrado por una persona con las habilidades necesarias, el aborto es una intervención de salud segura.
¿Cómo ocurren los abortos espontáneos y los abortos provocados?
Aunque ambos terminan un embarazo, las causas y los procesos implicados son totalmente distintos.
¿Cómo ocurre un aborto espontáneo?
Un aborto espontáneo ocurre cuando el embarazo deja de desarrollarse y el cuerpo expulsa el tejido del embarazo antes de la semana 20. Si bien es complicado conocer exactamente qué provoca un aborto espontáneo, algunas razones incluyen:
- Problemas cromosómicos que hacen imposible el desarrollo del feto
- Enfermedades graves, como la diabetes no controlada
- Trastornos de coagulación de la sangre
- Infecciones o lesiones graves
- Problemas hormonales
Aunque las características de un embarazo espontáneo pueden variar dependiendo la persona, algunos de los síntomas más comunes incluyen dolor intenso en el abdomen, calambres fuertes y sangrado vaginal de moderado a abundante, a veces incluso se pueden expulsar coágulos de sangre hasta del tamaño de un limón.
¿Qué no provoca un aborto espontáneo?
Los abortos espontáneos pocas veces suceden porque la persona embarazada haya hecho algo mal, pero existen algunos mitos que les hacen creer lo contrario. Por ello, aquí te mostramos algunas de las cosas que NO causan abortos espontáneos:
- Tener relaciones sexuales
- Hacer ejercicio
- Sentir estrés o emociones fuertes
- Tomar medicamentos, como la pastilla de emergencia
- Accidentes menores como tropezarse
¿Cómo ocurre un aborto provocado?
Ahora, un aborto provocado interrumpe intencionalmente un embarazo con medicamentos, que pueden ser la combinación de misoprostol y mifepristona o únicamente misoprostol; o un procedimiento quirúrgico, por ejemplo, la Aspiración Manual Endouterina (AMEU).
El aborto con medicamentos, también llamado aborto médico, utiliza estas pastillas abortivas que provocan contracciones uterinas para expulsar el tejido gestacional. Las pastillas abortivas pueden usarse en distintas etapas del embarazo, pero la cantidad de pastillas, la atención necesaria y los riesgos pueden cambiar según las semanas de gestación. Es posible autogestionar el aborto de forma segura en casa hasta las 13 semanas. Las pastillas tienen de un 85%-95% de eficacia, por lo que es un método sumamente seguro para abortar.
Por otro lado, el aborto quirúrgico es un procedimiento médico y muy seguro para interrumpir un embarazo mediante la extracción del tejido del útero. Entre los principales tipos de aborto quirúrgico se encuentra la aspiración manual endouterina (AMEU), por ejemplo.
La OMS indica que el aborto puede realizarse de manera segura mediante métodos farmacológicos o quirúrgicos apropiados para la duración del embarazo. Durante las primeras 13 semanas, el aborto médico también puede autogestionarse en casa o en un lugar donde la persona embarazada se sienta cómoda, cuando se dispone de información precisa, como la Guía para Abortar con Pastillas de comoabortarconpastillas.org, medicamentos de calidad y consejería sobre aborto y apoyo del equipo de consejeria de safe2choose.
¿Cómo se comparan las experiencias físicas de un aborto espontáneo y un aborto provocado?
Las experiencias durante ambos tipos de aborto pueden ser muy similares, especialmente durante un embarazo en etapa temprana. Durante un aborto espontáneo pueden presentarse:
- Sangrado vaginal
- Calambres o dolor abdominal
- Expulsión de coágulos o tejido
- Agotamiento
- Cambios temporales en los síntomas del embarazo
Sin embargo, la intensidad y duración de los síntomas varían de una persona a otra y también dependen de qué tan avanzado se encuentra el embarazo.
El aborto provocado con pastillas también suele producir sangrado y calambres, ya que estos forman parte del proceso de expulsión del embarazo. Por eso es importante mencionar que los síntomas por sí solos no siempre permiten determinar si una pérdida fue espontánea o provocada.
Si existe duda sobre lo que está ocurriendo, especialmente cuando hay dolor intenso, sangrado abundante, dolores agudos, fiebre o síntomas preocupantes, es importante buscar atención médica de inmediato.
¿Qué atención médica puede ser necesaria después de un aborto espontáneo o un aborto provocado?
Después de cualquiera de los dos procesos, la atención médica que se requiere puede variar de acuerdo a cada persona y situación; algunas no necesitan tratamiento adicional, mientras que otras pueden requerir seguimiento.
Generalmente, después de un aborto espontáneo, las hormonas de la persona embarazada tardan un poco en estabilizarse, esto puede durar hasta un mes aproximadamente. En este periodo es normal experimentar sangrado leve, fatiga, calambres e incomodidad en los pechos. Emocionalmente pueden experimentar desilusión, desesperación, culpa, duelo y/o alivio. Todo eso es esperado y no requiere atención médica de seguimiento, sin embargo, si se presentan otros signos de alerta como fiebre, escalofríos, flujo con mal olor, sangrado abundante y dolores abdominales muy fuertes, es necesario acudir con un profesional de la salud.
En cuanto al término de un aborto provocado sin complicaciones, la OMS indica que no es necesario hacer una consulta de seguimiento; los protocolos de safe2choose, basados en la OMS, indican que tampoco es necesario hacerse una prueba de embarazo o una ecografía después, ni tener ninguna intervención quirúrgica.
Pero por el contrario, si queda tejido del embarazo dentro del útero, puede ser necesario tratamiento adicional. De ser así, se puede presentar fiebre, náuseas o escalofríos, sangrado abundante y calambres fuertes y malestar en general. Dependiendo de la situación, puede utilizarse un manejo expectante, medicamentos o procedimiento quirúrgico.
¿Cómo se comparan la recuperación física y la fertilidad futura?
La recuperación física varía según la persona, el tiempo de embarazo y el tipo de atención recibida. El sangrado, los calambres y el malestar en general pueden continuar durante un tiempo después de un aborto espontáneo o un aborto provocado, aunque deberían disminuir progresivamente a lo largo de una semana.
En cuanto a la fertilidad, un aborto provocado realizado de manera segura no causa infertilidad. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) indica que el aborto no aumenta el riesgo de infertilidad y que es posible volver a quedar embarazada aproximadamente 10 días después del aborto.
Después de un aborto espontáneo, la mayoría de las personas también pueden tener un embarazo exitoso en el futuro. El RCOG señala que la mayoría de los abortos espontáneos son eventos aislados y que existe una buena posibilidad de lograr un embarazo exitoso posteriormente.
La fertilidad puede regresar rápidamente después de cualquiera de los dos procesos, por lo que, si no se desea un nuevo embarazo, se recomienda utilizar métodos de anticoncepción o la pastilla del día después tras un encuentro sin protección.
¿Cómo pueden afectar el aborto espontáneo y el aborto provocado al bienestar emocional?
La realidad es que no existe una forma específica de sentirse después de una interrupción o pérdida del embarazo. Las personas pueden experimentar tristeza, duelo, ansiedad, enojo, culpa, alivio, paz o una combinación de muchas emociones y esto es completamente normal. Algunas personas se recuperan emocionalmente rápido, mientras que otras necesitan mucho más tiempo. El contexto social, el lugar donde viven, las circunstancias del embarazo, el apoyo disponible y el estigma pueden influir en cómo se vive cada experiencia.
Lo importante es evitar asumir cómo debería sentirse alguien. Si las emociones se vuelven difíciles de manejar o interfieren con la vida cotidiana, buscar apoyo psicológico puede ser una buena opción y las consejeras de safe 2 choose siempre están dispuestas a ayudar con información basada en evidencia y sin prejuicios.
¿Cuándo se debe buscar atención médica urgente?
Después de un aborto espontáneo o provocado, algunos síntomas requieren atención médica inmediata. No esperes para buscar atención urgente si presentas:
- Sangrado muy abundante
- Dolor abdominal intenso o progresivo
- Mareos, debilidad o desmayo
- Fiebre o malestar agudo
Estos síntomas pueden tener diferentes causas, pero algunos pueden indicar complicaciones que necesitan tratamiento rápido, incluido un embarazo ectópico, infección o hemorragia.

