30 años, Argentina

Me cuidaba con mi pareja con preservativos. Los últimos años de convivencia fueron muy difíciles, él ya no era el mismo.

Le di una oportunidad de revertir la situación, yo todavía lo apreciaba. Una noche habíamos intimado, cuando terminamos, él me dijo que se había pinchado el preservativo. Traté de respirar hondo y enseguida fui a una farmacia de turno para comprar la pastilla del día después. La tomé.

El preservativo y la pastilla del día después fallaron

A las semanas, cuando me levanté una mañana, sentí los pezones duros, más duros de lo normal, los senos más grandes, fui al baño a cepillarme los dientes y automáticamente empecé a tener arcadas, la pastilla del día después no funcionó.

Alquilaba un departamento muy pequeño, trabajaba de manera terciarizada, mi sueldo era muy bajo y mi relación ya estaba más que frustrada. Él en más de una ocasión, se ponía violento, me engañaba muchas veces, y me denigraba en todo aspecto. Yo estaba destruida, sola, mi vida estaba completamente hundida y pensé y pensé… Yo no busqué este embarazo, no me siento feliz con la noticia, no lo deseo, pasa el tiempo y me sentía cada vez peor.

Le comenté a una amiga mi situación, me ayudó mucho, lloramos ambas y me recomendó un médico particular. Fui lo antes posible, sola. Entré y abonó la consulta, me senté y esperé a que mi apellido fuera pronunciado. Finalmente me llamaron y el médico me preguntó: “¿cuál es tu consulta?”. Yo le respondí que estaba embarazada y que no quería seguir adelante con esta situación. Muy frió, él me pregunto si fumaba, si tenía varices o padecía de alguna enfermedad crónica; supongo que todo eso era por control, no lo sé.

Me dijo que íbamos a hacer una ecografía para el día siguiente, reservé mi turno y volví al día siguiente, pero esa vez me acompaño mi ex pareja. La noche anterior lo llamé y le di la noticia de que estaba embarazada y que iba a interrumpirlo. Él no especuló, nosotros ya no estábamos juntos, ninguno quería seguir viéndose, entonces decidió acompañarme. Entramos, nos sentamos y esperé nuevamente, yo le dije que quería entrar sola y él me dijo que estaba bien.

Entré, me acosté, en una camilla, la ecografista me pregunto que si lo iba a tener y le dije que no. Sin más que hablar, colocó el frío gel en mi panza y supe que estaba de 6 semanas. Salí, y esperé a que me entregaran los resultados y regresé al consultorio del médico, llegó mi turno y lo revisó. Me dio las instrucciones, salimos de allí y lo hice.

Mi sangrado fue un poco más que lo normal, había salido todo bien, y me despedí para siempre de mi ex pareja. No tengo secuelas, siempre supe que fue la mejor decisión, no estaba en mi el deseo de traer un niño al mundo y nadie puede juzgarte si no quieres ser madre.

No era el tiempo, ni con la persona adecuada. Hoy estoy feliz con la vida que tengo, mi cuerpo es mi decisión.

Judi de Argentina también nos ha contado su historia